Todo depende de la relación con el fallecido
Una relación difícil con la persona antes de su muerte puede causar experiencias únicas de duelo para los seres queridos. Además, las enfermedades prolongadas pueden causar que el duelo se manifieste de maneras inesperadas.
Relaciones difíciles
Una persona que haya tenido una relación difícil con la persona fallecida (un padre con quien había una relación abusiva, resentida o de abandonamiento, por ejemplo) a menudo se sorprende de las emociones dolorosas que experimenta. No es inusual que surja un profundo desconsuelo conforme la persona en luto se aflige por la relación que desearía haber tenido con la persona fallecida, y no tener oportunidad de haberla logrado.
Podría ser que algunas personas experimenten alivio, mientras que otras podrían preguntarse por qué no experimentaron sentimiento alguno ante la muerte de dicha persona. La culpa y el arrepentimiento también son sentimientos comunes. Todo esto es parte normal del proceso de asimilación y resignación.
El duelo después de una enfermedad prolongada
El duelo que se experimenta cuando la pérdida ocurre después de una enfermedad prolongada puede ser diferente a la pérdida por muerte súbita. Cuando alguien confronta una enfermedad terminal, los familiares y amigos, y hasta el mismo paciente podrían comenzar a afligirse en respuesta a la expectativa de muerte. Esto es una respuesta normal conocida como duelo anticipado. Puede ser útil para que las personas completen asuntos pendientes y que los seres queridos se preparen para el momento real de la pérdida, aunque podría no aminorar el dolor que sentirán cuando la persona fallezca.
Muchas personas consideran que están preparadas para la pérdida debido a que se espera la muerte del ser querido, pero cuando llega el momento real del fallecimiento, aún puede resultar impactante y causar sentimientos inesperados de tristeza y pérdida. Para la mayoría de las personas, la muerte real da comienzo al proceso normal del duelo.
La persona que está pasando por un proceso de duelo puede presentar algunos o todos los siguientes:
*Aislamiento social
*Problemas para pensar y concentrarse
*Momentos de inquietud y ansiedad
*Pérdida del apetito
*Apariencia de tristeza
*Depresión
*Sueños con la persona que ha muerto (incluso podría tener breves alucinaciones de oír o ver a la persona que ha muerto)
*Pérdida de peso
*Problemas para dormir
*Cansancio o debilidad
*Preocupación por la muerte o eventos relacionados con la muerte
*Búsqueda de razones para la pérdida (algunas veces con resultados que no tienen sentido para otros)
*Concentración en errores, reales o imaginarios, que cometió con la persona que ha muerto
*Sensación de culpabilidad por la pérdida
*Sentimiento de soledad y distanciamiento de las otras personas
*Expresión de ira o envidia al ver a otras personas unidas con sus seres queridos
Poder aceptar la muerte de nuestro familiar y adaptarse a la perdida no significa que todo el pesar termina. El duelo por el que se atraviesa cuando se pierde a alguien que era muy cercano incluye la pérdida del futuro que esperaba tener con esa persona. Esto también necesita enfrentarse como parte del luto. La sensación de pérdida puede durar por décadas. Por ejemplo, años tras la pérdida de uno de los padres, la pena por la ausencia de la persona puede aún ser recordada por un evento en el que normalmente la persona fallecida estaría presente. Esto puede ocasionar que las personas vuelvan a sentir emociones fuertes, lo cual puede hacer necesario procesar el luto de otra parte de la pérdida.