El ingreso de cenizas en columbarios dentro de una iglesia católica puede sustentarse bíblicamente a través de principios que resaltan el respeto por el cuerpo, la esperanza en la resurrección y la comunión de los fieles en la Iglesia. A continuación, algunos fundamentos bíblicos:
1. El respeto por el cuerpo humano
La Sagrada Escritura enseña que el cuerpo es templo del Espíritu Santo:
- 1 Corintios 6:19-20: «¿No saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo, que han recibido de Dios, y que no se pertenecen? Han sido comprados a gran precio; glorifiquen, por tanto, a Dios en su cuerpo.»
- Eclesiastés 12:7: «Entonces el polvo vuelve a la tierra, como era, y el espíritu vuelve a Dios que lo dio.»
La Iglesia permite la cremación siempre que no se haga con una intención contraria a la fe en la resurrección. Depositar las cenizas en un columbario dentro de una iglesia respeta la dignidad del cuerpo y reconoce su valor sagrado.
2. Esperanza en la resurrección
La fe cristiana proclama la resurrección de los muertos, y el columbario dentro de un templo es un recordatorio de esta esperanza.
- Juan 11:25-26: «Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá; y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás.»
- Daniel 12:2: «Muchos de los que duermen en el polvo de la tierra se despertarán, unos para la vida eterna, otros para la vergüenza y el horror eterno.»
Guardar las cenizas en un lugar sagrado, en lugar de dispersarlas, reafirma la esperanza cristiana en la resurrección.
3. Comunión de los santos y oración por los difuntos
- 2 Macabeos 12:44-46 (Texto deuterocanónico): «Pues si no esperara que los caídos resucitarían, habría sido superfluo y necio orar por los muertos. Pero si consideraba que a los que mueren piadosamente les está reservada una magnífica recompensa, era un pensamiento santo y piadoso. Por eso mandó hacer este sacrificio expiatorio por los muertos, para que fueran liberados del pecado.»
La Iglesia enseña que los fieles difuntos se benefician de nuestras oraciones. Al estar en un columbario dentro de la iglesia, las familias pueden orar más fácilmente por sus seres queridos, y los sacerdotes pueden incluirlos en la liturgia.
4. Enterrar a los muertos como obra de misericordia
- Tobías 1:17 (Texto deuterocanónico): «Di pan a los hambrientos y vestí a los desnudos; y cuando veía un cadáver de alguno de mi raza, lo enterraba.»
- Mateo 25:35-36: «Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me acogisteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme.»
Aunque la cremación no es un entierro tradicional, el depósito de las cenizas en un columbario dentro de la iglesia sigue siendo un acto de piedad y respeto hacia el difunto.
En conclusión, la Biblia respalda el respeto por los restos de los fieles difuntos, la esperanza en la resurrección y la importancia de la oración por ellos. Depositar las cenizas en un columbario dentro de la iglesia es una práctica que honra estas enseñanzas y facilita la vivencia de la fe cristiana.