Tras la muerte de alguien amado se nos presenta un camino que nos obligará a renovar ideas y acciones que ya no nos servirán más, este recorrido trae momentos críticos abundantes que se repiten varias veces al día y que a veces no podemos controlar pero si encauzar sanamente.
Estos momentos, suelen ir asociados a recuerdos, a momentos de soledad, a llamadas de teléfono, lugares comunes etc. En realidad cualquier circunstancia no prevista puede desencadenar un episodio crítico, algo conocido como una ola que revuelve tus emociones en ese momento y que escapa a nuestra comprensión.