Aceptar es lo más dcil

Tras la muerte de alguien amado  se nos presenta un camino que nos obligará a  renovar ideas y  acciones  que ya no nos servirán más,  este recorrido trae momentos críticos abundantes que se repiten varias veces al día y que a veces no podemos controlar pero si encauzar sanamente.

Estos momentos, suelen ir asociados a recuerdos, a momentos de soledad, a llamadas de teléfono, lugares comunes etc. En realidad cualquier circunstancia no prevista puede desencadenar un episodio crítico, algo conocido como una ola que revuelve tus emociones en ese momento y que escapa a nuestra comprensión.

Las emociones predominantes asociadas a estos momentos son:

  • Angustia
  • Pena
  • Tristeza
  • Desesperación o impotencia
  • Ira
  • Vacío
  • Soledad

Para aceptar la realidad de la muerte de un ser querido es mejor que procures:

    1. Establecer momentos de silencio consciente en los que trabajar la calma interior y la quietud mental observando nuestras propias experiencias como si fueran las de otra persona y sacar las consecuencias oportunas. Observación simplemente, sin luchar contra nada, solamente observación y espera paciente y confiada en la sabiduría interior.
    2. Permanecer atentos y abiertos a lo nuevo que se despliega en nuestro interior y a las perspectivas más humanas y enriquecedoras que asomarán a nuestra conciencia. Ello va a generar en una mejora de nuestra autoestima y una atitud más esperanzadora del porvenir. Significa ir haciéndonos conscientes de que detrás de las apariencias externas habita un alma que trata de comunicarse y a la que podemos acceder desde una actitud receptiva, dejando al margen los prejuicios y alejándonos también de los condicionamientos culturales.
    3. Tomar conciencia de que en este estado de ánimo caótico se entremezclarán infinidad de pensamientos de diferente procedencia. Unos llegarán del propio contexto cultural en el que nos hemos educado y en el que vivimos; otros, de las exigencias que nos impone nuestra propia conciencia.
    4. Observar la naturaleza en cualquiera de sus expresiones intentando captar no solo lo que expresan sino lo que intentan expresar y a priori no se nos hace tan evidentes. Una observación desde el corazón.
    5. Ajustar las necesidades físicas y psicológicas a lo que las mismas demandan, sin caer en la trampa de la autocompasión. Precisamente, debido a los momentos delicados que estamos atravesando, es más que nunca necesario prestar una atención especial a las necesidades de nuestro cuerpo y de nuestra alma, sin dudar en solicitar la ayuda adecuada si la situación lo requiere.
    6. Intentar ser lo suficientemente humildes como para reconocer las propias limitaciones y nuestras imperfecciones como forma de aceptar las imperfecciones de los demás, estando dispuestos a aprender de cualquier persona o situación.
    7. Permanecer en actitud de escucha activa, atentos a lo que el mundo espiritual nos sugiera. No se trata de hacer cosa alguna, ni tan siquiera de tener expectativas de nada, sino de estar activamente presentes y abiertos a lo que nuestro interior o nuestro entorno tangible o intangible quieran comunicarnos
    8. Cultivar la oración si nunca has orado, no hay problema.Lo importante es la actitud humilde de decr Señor no puedo yo solo, esto es demasiado para mi, ¡Ven en mi auxilio!