No se trata de olvidar

El duelo es un camino largo, decimos que un duelo normal puede durar hasta casi tres años. Es decir hasta que el deudo esté abierto a los demás y haya formado nuevos vínculos de afecto, es decir que su corazón no se haya detenido sino  que al contrario lo vemos abierto a la vida, a las personas y a nuevos retos. No significa que haya olvidado, significa que aprendió a relacionarse con el difunto desde el agradecimiento y el amor de haberlo tenido, ahora puede decir » ha muerto» y no llorar.

Si queremos “acompañar en el duelo”  es mejor tener en cuenta que este es un camino largo e irregular, ni usted ni el deudo debe detener su vida.

1.Permite que el deudo repita una y otra vez lo sucedido, no creas que es masoquista, esa es la manera en la que su mente trabaja para aceptar lo que pasó. Es el modo de decirse esto es verdad, no es un mal sueño.
2.Dale espacio para el llanto y el dolor, en estos momentos el deudo no será capaz de entender palabras de aliento, solo pensará que no lo entiendes y que es una carga para ti.
3.Recuerda que puede manifestar rabia, impotencia y frustración, en ese momento valida sus emociones diciéndole: “Quizás la rabia te ayude a salir adelante” o “entiendo que consideras injusto lo sucedido ¿verdad?”.
4. Ofrece acogida al remordimiento, errores y oportunidades perdidas. No ahogues las confesiones espontáneas, es un modo de aliviarse.

Reconoce que el difunto se llevó una parte de su corazón y sueño , pero no todo su corazón ni todos sus sueños. Dale esperanzas de tiempos mejores.