Curar un poquito esa herida

La pérdida de un hijo es un angustioso viaje. No hay reglas fijas que nos enseñe cómo afligirnos. Sin embargo, los consejeros y aquellos que han padecido la pérdida de un hijo se han proporcionado algunos consejos útiles: Reconoce que no estás solo. Tienes a Dios.  Tienes amigos cercanos y familiares. Apóyate en ellos. Están […]

Curar un poquito esa herida

La pérdida de un hijo es un angustioso viaje. No hay reglas fijas que nos enseñe cómo afligirnos. Sin embargo, los consejeros y aquellos que han padecido la pérdida de un hijo se han proporcionado algunos consejos útiles: Reconoce que no estás solo. Tienes a Dios.  Tienes amigos cercanos y familiares. Apóyate en ellos. Están […]